Este sistema de certificación utiliza, como marco de referencia, un modelo de empresa digital diseñado ex profeso y que es único en sus características. El Modelo de Empresa Digital o e-Empresa es el mapa de buenas prácticas que proporciona a la empresa un conjunto estándar de puntos de referencia conocidos, que permite, junto con la metodología de evaluación, evaluar las distintas áreas clave y comparar resultados con otras organizaciones o con la media del sector. Ayuda a la empresa a identificar fortalezas y debilidades, con lo que puede medir su nivel de madurez digital y establecer el camino de mejora paso a paso hacia la digitalización.
Para la definición del “Modelo de Empresa Digital” se han identificado los niveles de madurez digital, que definen los distintos grados alcanzados en el proceso de digitalización:
Nivel 1: Básico. Uso básico de los sistemas de información y de las tecnologías de comunicación clásicas (ordenador, teléfono móvil, fax, aplicaciones ofimáticas).
Nivel 2: Conectividad. Implica la conexión entre sistemas, tanto internos (redes locales) como con el exterior, fundamentalmente Internet, teniendo en cuenta especialmente el uso que se hace de dicha conectividad (centralización de la información, compartición de recursos, acceso a servicios electrónicos –banca, administración electrónica-, comunicación con clientes y proveedores, etc.).
Nivel 3: Visibilidad. En este momento la empresa empieza a tener presencia en internet:
Hacia sus trabajadores y trabajadoras (intranet, acceso remoto).
Nivel 4: Integración. Los distintos sistemas de la organización se integran de tal forma que el sistema es único ahora y todas las partes están interrelacionadas, encaminándose a la consecución de un sistema de gestión integral.
Nivel 5: Interoperabilidad. En este nivel, el sistema de gestión integral ya es completo, extendiéndose la integración a los elementos externos a la empresa (clientes, proveedores, administración).
Asimismo, se identifican las áreas en las que la empresa debe trabajar y mejorar
para alcanzar la digitalización de su negocio:
Sistemas y tecnología (infraestructuras físicas y lógicas).
Gestión del negocio y procesos (gestión interna).
Productos y servicios (procesos de promoción, venta y postventa).
Seguridad (evitar accesos no autorizados y pérdidas de información).
Para cada uno de los niveles de madurez se definen sus objetivos así como una serie de
prácticas a cumplir, agrupadas por las cuatro áreas clave.
El modelo de empresa digital parte de la base de que no sólo hay que “instalar” las TIC en la empresa, sino también hay que usarlas. Para ello, hay que tener en cuenta:
Los procesos y prácticas de la empresa: ¿Cómo se hacen las cosas en la empresa? Implantar las TIC implica una reestructuración de los procesos y las formas de trabajo.
Las herramientas: ¿Qué instrumentos son necesarios para llevar a cabo los procesos? Análisis de las tecnologías y de su aplicabilidad a cada proceso.
Las personas: ¿Conocen la finalidad de los procesos? ¿Saben utilizar las herramientas? Es necesaria la capacitación de los recursos humanos.
El modelo de empresa digital se complementa con las metodologías de evaluación, que establece como se evalúa el cumplimiento o no de cada práctica y cómo se miden las desviaciones con respecto al modelo teórico planteado, estableciendo así el nivel de digitalización alcanzado por la empresa, así como sus áreas de mejora.
Se ha construido así una herramienta de diagnóstico que ayuda, facilita y anima a las organizaciones comprometidas a aumentar el nivel de automatización y digitalización de sus actividades.
Del mismo modo, el camino de mejora que propone permite ir aumentando progresiva y eficazmente los procesos digitales de una empresa, mejorando, en consecuencia, su competitividad y rentabilidad en el mercado.